Wednesday, January 16, 2008

Cuatro pasos a una adicción

Según ciertas amistades, este podría ser la introducción de un libro. Del que si el personaje inspirador de lo que ustedes procederán a leer a continuación, supiera, probablemente pagaría miles de dólares para que esta pobre alma no revelara su más oscuro secreto. La conquista a través de la violencia. En solo 4 pasos, los que invito a leer a continuación.
Arrancando motores
Este tipo de sujetos posee un cierto irónico y negro sentido del humor, el que usa para aproximarse a la víctima. Como en la mayoría de los casos, suele tener además, una presencia bastante agradable, no duda en acompañar sus frases con un pestañeo "casual" de sus grandes ojos de color.
Luego de los chistes, empieza la conversación, durante la cual, y entre una frase y otra, deja entrever algun comentario ,que denote toda una vida de lecturas y visitas a museos de la orbe mundial. " Si, creo que cierto pensador alemán del siglo XIX, concuerda contigo en ese punto", dice, para luego corroborar su engreída afirmación enumerando un largo e ilegible listado de títulos clásicos.
Luego de la broma y la instancia cutural, y , a la luz de todas las lecturas vitalicias, viene el más violento e inescrupuloso análisis de todos: el de nuestra persona.
Una vez que ha opinado, bastante tajantemente, sobre todo cuanto a uno la atañe (ropa, estilo, gustos, vocación, religión), decide cerrar su "speech" ahondando en la crítica de alguno de los ítemes atacados con anterioridad.
Una vez que la víctima se repone de los embates, viene la fase de la martirización. Cualquier persona normal, a la que se le cuestiona y critica hasta el modo de andar, reacciona violentamente al proceso anterior. Pero él no parece entenderlo y solo dice la frase "me están atacando".
Luego de dejar anonadados a quienes tienen a su alrededor, se aleja del lugar de los hechos y se pone a beber.
You've Been Blessed ....
Luego de la tempestad viene calma dice el refrán, y el caso de este sujeto no es la excepción.
Quizás después de una fervorosa y estudiada reflexión, de todas las féminas insultadas, este ejemplar decide elegir una y mandarle un mensaje de texto u llamado (depende de si la borrachera de la noche anterior le permite articular palabra), de manera que la dama en cuestión sepa que ha sido seleccionada. O tal como dice la canción de Elton John, "You`ve been blessed..."
Another Shoot of violence plis!
Otro escenario. La elegida está nerviosa. Pues volverá a ver a aquel vikingo príncipe que aquella noche de carne cruda y cerveza , no le pudo quitar sus extraviados ojos de encima.
Lo que ella no sabe es que esta noche, en vez de coqueteos y frases enamoradas, lo que le espera son malos tratos , burlas y más críticas.
Bastante descorazonada sale nuestra Julieta de la escena. Pues su bárbaro acompañante se molestó con ella. ¿ La razón?que al recibir el decimosexto insulto o ser echada a las fauces de algún animal rabioso, ella se aburrió y le tiró la caballería encima.
Es en ese entonces que el Oscuro Principe la mira de fijo, le da un ultimatum con alguna frase del tipo "maleducada" y se aleja. Quizas para siempre, quizas no...
Todo dependerá de usted!...
En el limbo...
Esta es la fase en la que el sujeto pretende que la dama reflexione en cuanto a su grosera conducta, a través de la condena al ostracismo voluntario e inquebrajable.
Probablemente le remita un correo electronico o un recado a través de terceros haciéndole saber lo reprochable de su conducta , además de incluir algunas claves para mejorarla.
Es aquí cuando la víctima puede tomar dos caminos:
a) darse cuenta que es un latero digno de encierro
b) creer que ella es el angel enviado para hacer de este pequeño cachorrito- fiero por fuera y dulce e inseguro MUY por dentro- su docil mascota. Esta opción incluye llantos y numerosos intentos por obtener su perdón. Dios quiera que no lo obtenga...

Wednesday, January 02, 2008

Jingles de fin de año

Todo comenzó el martes, día en que el mundo Católico celebra la Navidad. Por alguna extraña circunstancia del destino, en vez de acabar estos festejos acostada en mi camita durmiendo como una lady, terminé en un asado en casa de cierto simpatico mancebo.
El hecho en sí no tiene nada de malo, excepto que en mi mano, en vez de un bastón navideño de dulce, había un gran vaso de licor. No contenta con eso y olvidando que al día siguiente las renombradas oficinas de Nestlé esperaban por mí, decidí darme a la fuga a una discoteca de dudosa reputación con ciertas amistades.
Lo que planeaba ser una "bailadita" de una hora-máximo dos- se transformó en lo que podría ser el material de una verdadera crónica policial al más puro estilo LUN. De haberse escrito, el título podría haber sido el siguiente: " De perreo y afilón de cartera". Pura ordinariez!.Y no era para menos, ya que en menos de un compás de regeton, y al mirar hacia el lugar donde esta damisela había dejado su cartera, esta ya no estaba. Gone with the lumpen!
Como era de esperar, nos vimos obligados a abandonar el dicho antro de la ordinariez de inmediato, y acudir a la comisaría más cercana. Creo que especial mención merece entonces el comportamiento de cierto varón, que montado en su gris corcel, supo auxiliar a estas damiselas en apuros.
Por supuesto eran las cuatro de la mañana y yo recién estaba poniéndome pijama y preparándome para dormir. Obviamente, al día siguiente con suerte podía deletrear mi nombre y caminar derecho, razón por la cual prometí solemnemente no mandarme más estos numeritos. Ni menos en día laboral.
Transcurrió la semana sin mayores novedades, exceptuando que ya flotaban en el aire los primeros preparativos para las fiestas de fin de año. Una que otra botella de fino licor, papas fritas y buen soundtrack, prometían adornar el último fin de semana del año.
Contrario a todas mis “finas” expectativas, los días transcurrieron en paralelo a la decencia hasta el domingo en la tarde, día en el cual se empezaron a vislumbrar en el horizonte los primeros vestigios de la tan ansiada indecencia. Un poco de vodka y carne cruda dieron a la noche un ambiente que solo lo describe una palabra: vikingo.
La barbarie -que incluyó garabatos, sangre en la parrilla y abundante borrashera- no concluyó sino hasta altas horas de la madrugada. Cuando los concurrentes, extasiados ante el alto consumo de alcohol, decidieron abandonar el recinto.
El escenario para los próximos hechos fue una pituca fiesta de cierta reconocida discotec litoraleña. Creo que el hecho de mencionar que la entrada incluía vaso para “refill” de bebidas y alcoholes, habla por si solo si se quiere explicar la tónica del evento.
El ya mencionado panorama no habría sido lo mismo sin la súbita y espasmódica llegada-post remecimiento y sonoros frenazos- de la barcaza vikinga en contra de la pared de concreto del local. Nada como un poco de humor alemán para coronar los eventos de fin de año….
¿Notable verdad?