Todo comenzó el lunes de la semana pasada. La fecha de mi 25avo aniversario se acercaba y crecía en mi el nerviosismo de aquel que espera que todo salga a la perfección. Por ende, lista de excel en mano, me armé de paciencia y di paso a lo que sería la organización de tan maravilloso y hasta bíblico festín.El día martes el mail ya estaba mandado y los educados comensales ya estaban empezando a responder. Que decencia!.Tal como dicen los Sagrados Textos, "Por sus frutos les conocereís", no habían alcanzado a pasar dos días y la lista de confirmados iba ya por sobre el 50%!. Todo un logro estadístico dados los tiempos y la ordinariez de la gente!.
Bastante contenta como iba marchando la cosa, esperé hasta el sábado en la mañana para ir a proveer mis arcas de los alimentos , bebidas y alcoholes a servir. Mención especial merece entonces, respecto de este punto, la visita al supermercado"mayorista" de la zona con mi amado padre. Parece que me entusiasmé demasiado con esto de comprar para las masas, ya que su cara de espanto al verme escoger de entre los vasos plásticos uno de medio litro, fue decidora. "Que ordinariez esos vasos, no conviertas nuestra casa en una cantina", dijo.
Al respecto, vale la pena entonces mencionar la "aversión" que tiene mi pobre madre con incluir entre los comistrajos de las celebraciones , gomitas y otros caramelos. Cada vez que aparezco en casa con alguno de estos ítems, su cara se descompone. Por ende, he optado por fondearlos, ya que, una vez puestos en la mesa, no podrá hacer nada para impedirlo.
Y así fue. Todo estaba comprado, el mantel figuraba ya estirado sobre la mesa y los comistrajos dispuestos en coquetas bandejas . ¿Mi persona?, correctamente vestida y maquillada para la ocasión...
A pesar de que todo parecía estar llendo, como "miel sobre hojuelas", el viejo refrán " No tropezará dos veces con la misma piedra", todavía se sigue riendo de mi . Claramente el afán por perder la cabeza no precisamente en los momentos más adecuados aún no me abandona, aunque esta vez debo reconocer un punto a mi favor: en esta ocasión solo propicié comentarios divertidos a los comensales y no hubo confesiones bárbaras (creo!?) a mis intereses. Por lo menos algo aprendí..
La velada, que hasta incluyó baile y diversos tipos de regalos, estuvo de lo más entretenida. La verdad es que lo pasé realmente muy bien. Valió la pena cada desagrado para llegar a lo que fue la meta más maravillosa de todas: unforgetables twenty five.
Ah y no puedo dejar de agradecer al de Arriba y su celestial intercesión en cierto issue: Gracias Diosito por favosh concedido! You´re great!