Tuesday, November 13, 2012

Gorrioncito que melancolía...

Mi reciente estadía en NY me trajo a la memoria recuerdos que creía ya olvidados. A unas pocos minutos de avión, en un estado vecino, se encontraba ejerciendo actividades intelectuales aquel que un día llamé Golondrina de invierno.
  Dice el refrán popular que ojos que no ven , corazón que no siente. Pero , al igual que en la naturaleza, basta que la golondrina agite levemente una de sus ala para que sin  quererlo ,  cientos de hojas se levanten a su alrededor.
 Y este caso no fue la excepción. La cercanía en kms con quien por tantos años fue víctima de mis más ridículos intentos de conquista, produjeron en mí, cierta melancolía.
Corría el año 2007. Yo era en ese entonces una pequeña niña bastante atolondrada, que por ese entonces conocí a un alegre , danzarín e inteligente muchachito.
 Como era este varoncito, además de intelectual, rico en virtud y bondad , no tardó en ganarse en ganarse mis afectos.
 Pero, para mi  gran pesar , al llegar el crudo invierno , tomó él sus maletas marchándose  rumbo al lejano continente para continuar con sus estudios. Pero no todo estaba perdido, ya que según prometió, vendría de visita año tras año.
Para celebrar su partida rumbo a su primer destino - Londres- hizo él una despedida en un taquillero sucucho capitalino. Olvidando yo cualquier tipo de verguenza, tuve  la ocurrencia de buscar en internet la imagen de un bus de esos típicos londinenses , cortarlo , convertirlo en una tarjeta y escribirle una oda. Si, tal como lo leen: UNA ODA.
  La peor parte, es que para hacerlo pasar del tipo "regalo grupal", las atajé a todas en la entrada del local de celebración  y, so pena de muerte,  las obligué a firmar.
   Claramente mi afán de manualidad y la poca verguenza , no se agotaron ahí.
 El próximo destino de este pequeño paladín intelectual  eran las tierras del afamado grupo U2 . Por ende, cuando la visita entre ambas tierras tuvo lugar,  mi imaginación maquinó una cena de gala con invitaciones temáticas -de trébol- incluídas. No contenta con este festín de ridiculez, después vino la sesión de fotos...
Me acuerdo y me viene un desmayo. Yo se que el amor nubla, pero esta ya fue nublado variando a tormenta.
 Gracias a Dios el año siguiente, dada la presencia de otros sujetos en escena, los agasajos se limitaron a un espumante tibio y a unas empanadas en caja. Pero, a pesar de la presencia de terceros, no pudo la frecuencia cardíaca mantenerse indiferente ante la presencia de este chico de camisa impecablemente planchada.
 Pero, sin duda alguna, el número final de este circo tuvo final este año. En esta oportunidad, el motivo de visita fue la unión sacramental de dos almas amigas. Con su siempre espíritu de caballero, me propuso ir juntos.
 Yo, elevada por la chochera  máxima, sentía que por fin viviría el cuento de hadas que siempre soñe. Tendría a mi caballero, sus  buenos modales y nada de calabazas que se convertirían en ratas.
 Llegó el día. Creo que nunca había gastado tanto tiempo en arreglarme. Sonó el timbre. Eran entonces las 18:30.Misa, coctéles y cena. Realmente me sentía la protagonista de una de esas viejas canciones de Sinatra:" Someday, when I`m awfully low, when the world is cold, I will feel a glow just thinking of you. And the way you look tonight.."
  Todo iba de lujo hasta que me la empezaron a ganar los nervios y decidí literalmente , ponerles remedio.
 En fin. Nada más que decir. De una glamorosa canción de Tony Bennet ,se podría decir que pasamos a una lastimosa balada de Bonnie Tyler.
  No voy a entrar en detalles. Solo que terminé analizando la psicología del pobre galán sin que por supuesto, nadie me hubiera pedido la opinión al respecto.No contenta con eso, luego de un ataque de llanterío propio de  teleserie venezolana de poco presupuesto, le resumí todos mis traumas del último año. Vaya final!
 Al día siguiente , la primera señal de vida humana que recibí,  fue el  llamado de un alma amiga increpándome a gritos por mi conducta e incitándome "amablemente" a regularizar la situación.
  Después de hacer ejercicios de respiración para calmar mis nervios (esta vez opté por métodos más naturales). me decidí a pescar el teléfono.Una disculpa y un adiós coronaron esta última visita.
 Bastante tiempo ha pasado ya.  Dicen por ahí que de las cosas que hay conservar en la vida son los buenos amigos. Y no lo pongo en duda, menos tratándose de él.
  Pero no por eso deja de remover mi interior el leer en prestigiosos medios de comunicación el desastre que está quedando en la zona por la que yo alegremente caminaba. Menos cuando se que el protagonista de este post se encuentra viviendo ahí.
 Y es ahí cuando la melancolía alcanza su grado máximo. Pero nada más puedo hacer además de tratar de saber de él a traves del ciberespacio. Y sin ser demasiado insistente. Ya lo dijo alguna vez Jane austen: " I may have lost my heart, but not my self control".