El autor de aquellas románticas baladillas del tipo "Y como es él?"," Como llenar mi tiempo" y otras sublimes odas al romance, vino a nuestro país. Así es. Y creánlo o no, yo fui a verlo...
Entusiasmada salí de mi hogar tipín seis y media, rumbo al lugar del concierto. Luego de recoger a la que sería mi partner, un buen trayecto recorrido y de pasar numerosos atochamientos vehiculares, llegamos al sitio que albergaría al ídolo: el court central del estadio nacional.
Si bien el lugar en sí, resultaba algo infesto, las luces y escenarios dispuestos para la ocasión, le daban un toque romántico, casi glamoroso. Como es de suponer, llegamos bastante adelantadas al sitio del show. Por ende, no nos quedó otra alternativa que localizar y ubicarnos en nuestro sitio, lleno de señoras que tomaban Fanta de manera espasmódica.Y, al igual que el resto de los asistentes, dedicarnos a comer maní confitado que compramos a los nerviosos vendedores ambulantes.
Luego de una espera que se me hizo eterna, se apagaron las luces y comenzó el espectáculo. Debo confesar que una de las cosas que siempre quize, fue poder tener la oportunidad de ver a José Luis Perales en vivo y en directo. Semejante poeta y prócer de la canción del alma no merece menos!!.Es por eso, que apenas irrumpió en el escenario y abandonando cualquier intento de decencia, me largué a gritar cual barraco moribundo.
Algo flaco, canoso , con un blusón tornasol, y al ritmo de una de sus tantas baladillas románticas, hizo el poeta su entrada al escenario. La multitud, obviamente exaltada por la presencia de semejante bombom a tan pocos metros, cantaba de manera entusiasta cada uno de sus versos.. Odio admitirlo, pero yo era una de las más motivadas...
Cual no será mi sorpresa, cuando de entre la exaltada multitud, distingo unos rasgos que me resultaban meramente familiares. Era él!, el otro gran ídolo. Se trataba de Mister Law, quien había acudido a ver el show.Además de culto, erudito y buen mozo, resultó gustar de la poesía y la buena canción. Demasiado para mi...
Luego de aproximadamente dos horas de románticas canciones, el gran ídolo cerró el show con , a mi juicio, la mejor canción de todas: Y como es él. Fue en ese minuto que perdí cualquier resquicio de cordura y me lancé a chillar de lo lindo. De haber tenido un peluche ciútico, con un corazón sonoro, no habrá dudado ni un minuto en lanzárcelo...
Que corta se me hizo la velada.Pero, la visión conjunta de mi mayor ídolo musical, con mi mayor ídolo intelectual, dejaron la vara alta para el resto de recitales venideros. Para ser bien sincera, dudo que alguna vez vuelva a tener tanta suerte...