Gracias a Dios, logré finiquitar ciertos asuntos, que de una manera u otra, apesadumbraban mi espíritu.Tal como dice aquel refrán popular: "No hay mal que dure cien años ni tonto que lo resista", los invito a compartir mas detalles.
Y se fue taller de medios y taller de reportajes...
Lo recuerdo como si fuera ayer. Principios de año, en una asfixiada sala de biblioteca universitaria. Tres docentes de aspecto amedrantador frente a un grupo de adolescentes asustados. Y, entre ellos, yo...
Como olvidar las frases del estilo: "este es el ramo colador", "ay de aquellos pobres alumnos que huyen asustados para no volver"..
Esas y otras dulces máximas salían de la boca de aquellas tres personas que, desde ese minuto, logré temer y respetar como a la peor y más mortíferas de las pestes del áfrica...
Fueron nueve meses (igual que un embarazo) de correr tras cuanto político, analista, sicólogo y cientista político se les cruzara por la cabeza a este particular stuff docente. Y hay de nosotros que no consiguiéramos algunas palabras de ellos!. En ese caso era mejor hacer las maletas y no volver, pues nos esperaban las grandes penas del infierno.Stalin y Hitler habrían estado orgullosos por la rigurosa manera en que mis amados tutores estaban aplicando la ley del terror...
Como olvidar ciertas anécdotas que casi nos tuvieron al borde del suicidio. Como por ejemplo, los correteos en compañía de las fuerzas policiales por las avenidas del centro de la capital , al acecho de un grupo de secundarios disconformes. O tal vez, cuando en una prestigiosa universidad nos tildaron de fascistas, además de aclararnos que a ellos no les pagaban por dar entrevistas. Menudos pelmazos, por decirlo menos..
Pero bueno, como toda tortura, esta llegó a su fin el pasado miércoles. Después de días de angustia y llanto copioso, se acabó. Una soleada mañana puso fin al peor de mis karmas..
La misma sala. Las mismas personas. Pero esta vez, la cosa sería distinta . Si lograba salir airosa de la situación, aquellas caras serían solo un recuerdo..
Notable fue la expresión de uno de los docentes, cuando al ser nombrada por el"gran verdugo" para pasar adelante, aparte de tropezarme, se me calleron las mil medallas que en ese minuto me servían de amuleto. Yo creo que el pobre hombre no sabía si estaba frente a un miembro de la secta evangélica, o ante un pobre y vil alumno asustado...
Luego de dado el examen, al igual que en las borracheras, viene la peor parte. Horas pegadas frente al mural esperando las calificaciones. Además, como buenos profesionales de la comunicación, se corrieron mil rumores, cada uno más absurdo que otro.Pero, que al fin y al cabo, influyen igual en una siquis asustada...
La situación tuvo su punto de cúlmine el viernes, aproximadamente a las once de la mañana. En ese minuto, "el gran verdugo", situó la planilla de notas en el mural. Al ver mi nota, creo que grité e hice más escándalo que fanática en concierto de Luis Miguel.Menudo ridículo!.Pero esta vez ,era por una causa justificada: había aprobado..
A pesar de mi felicidad, igual hay cosas que voy a echar de menos. Al fin y al cabo, no eran tan malas personas. Como olvidar cuando el último día, uno de ellos me ofreció su teléfono móvil para que yo no "gastara mis minutos". O quizás, cuando otro accedió a que el tema de mi trabajo fuera el supuesto día de la bestia.Sniff!. Pero bueno, creo que prefiero quedarme sin celular , antes que volver a pasar por la asignatura...
Caso aparte fue el ramo taller de reportajes. Si bien aquí la cosa era menos intensa en cuanto a reporteo, no menores eran las exigencias del amado profesor.Amante del alto cargo como solo él podría serlo, no dudó en darnos bestiales retos si nuestra fuente no era conocida, al igual que la multitienda nacional, en los cinco continentes...
Pero, a pesar de sus manías, no podré olvidar facilmente sus frases, que aportaron altas dosis de humor a cada uno de mis días viernes. Por ejemplo, el cuento de los caros yates en las copas de lo árboles y como su mascota se comía los helechos.Simplemente, notables...
No todo en la vida es estudio...
Pero, el nerviosismo no fue impedimento para acelerar las revoluciones de mi agenda social. Simpáticas tertulias (por llamarlas de algún modo), entretenidos cumpleaños y hasta un evento de cultura vitivinícola. Este último , de lo menos que tenía era de cultura de esa índole, ya que estaba abarrotado de seres con aires entendidos, que se paseaban de un lado a otro agitando una copa de modo espasmódico...
Especial mención merece la salida del día domingo. Es espeluznante ( casi aliviante en este caso) ver como la historia se repite. La misma música, los mismos lugares. Extrañas coincidencias. Pero, para el bien de mi pobre alma, los personajes cambian. Tal como nos enseña la película del Rey León , es solo el circulo de la vida...
Al igual que en una obra de teatro, al comenzar el segundo acto y cuando sube nuevamente el telón, la escenografía puede seguir siendo la misma, pero los actores van rotando...
Bueno así es la cosa. Se podría decir que entre una anécdota y otra, logré sacar tres asiganturas pendientes: taller, reportaje.¿La tercera?, saque ud sus propias conclusiones.
p.d: gracias a mis inigualables amiguis por todos sus rezos. B.C, tu medalla realmente hace milagros..
p.d 2: quenita, la zambullida en la pileta queda pendiente