Friday, April 21, 2006

The book...

Semana de la gran contumelia gran. Detestable, tramitada, no se me ocurre más adjetivos negativos para calificarla. Cinco días que resultaron realmente intensos y porque no decirlo, bastante agotadores. Primero, un encuentro bastante cercano con integrantes de la fundación de auxilio escolar y beca. Tampoco puedo fuera dejar de mi "beautifull week", los conocimientos que adquirí gracias a mi estilista personal y el prestigioso salón de belleza para el cual el trabaja... En fin, aquí vamos con los detalles...
La molesta delegación universitaria de la fundación de auxilio escolar y beca...
Corría el día miércoles y por ende corrían también en mis venas elevadas cantidades de adrenalina. ¿La razón?, eran las once de la mañana de un agradable día de taller de medios y la entrega de la nota televisiva, ya editada, era a las dos. Me quedaban solo tres míseras horas para escribir el libreto, grabar el despacho y proceder a su edición.
Las entrevistas para la nota figuraban ya hechas, solo nos faltaba grabar el despacho en directo.¿Lugar escogido?, una coqueta plazoleta del sector en el que nos encontrábamos.
No alcanzamos a finalizar de acomodar el implemento televisivo (cámara, trípodes, etc) en el lugar previsto, cuando vemos que de una calle aledaña emana un gentío bastante bullicioso . No solo eso, además deciden sentarse medio a medio de nuestro lugar de trabajos.
Por estos seres , que a juzgar por la manera de vestir, parecían patrocinados por un diseñador ciego, nos vimos imposibiltadas de finiquitar nuestra labor.
Bastantes molestas, no nos quedó más opción que acomodarnos en uno de los bancos de la coqueta plazoleta a esperar que este grupo de mal vestidos terminara su sesión. Cuando vimos que el meeting incluía pic nic (no nos habíamos percatado del factor que cada uno llevaba consigo su bolsa plastica con alimentos de dudosa procedencia y un kapo), nuestra furia empezó a crecer. Después de toser numerosas veces, y al ver que nuestra táctica no daba resultado, decidimos entretenernos y escuchar de lo que hablaban.Uno de ellos , adoptando aires de dirigiente gremial desilucionado,alzó la voz.Así fue como nos enteramos que eran un grupo de docentes universitarios que buscaban pronta y justa solución al problema de los almuerzos. La disyuntiva estaba entre exigir o no al consejo, unos vales económicos que les permitieran acceder al menú del día.
La verdad es que me entró un ataque de risa tal, que tuve que pararme de la banqueta.Por ende, no pude oir lo que venía después.
Cuando por fin, pude parar de reirme y volvimos al lugar de los hechos, la comitiva insatisefcha con el sistema de colación, ya se había marchado.
Por fin íbamos a poder grabar en paz....Ojala que las peticiones de la delegación universitaria de auxilio escolar y beca hayan sido oídas y resueltas satisfactoriamente.
Todo está en el libro...
Ya harta de lidiar con el burocrático stuff docente universitario, decidí que era hora de ir a relajarme al templo de la frivolidad; el salon de belleza.
Luego de telefonear a mis dos queridas amigas para solicitarles compañía y recogerlas en sus hogares, llegamos al lugar de destino.
Un ciútico vestido en diferentes tonos de rosa, nos abrió la puerta. Como es lógico yo fui a que me atendieran y mis condiscípulas se sentaron y dejaron sus mochilas en el suelo.
Cual no será mi sopresa cuando escucho a Mister Pink exclamar: "Porfavor retiren sus bolsos del suelo porque estropean la decoración". Francamente ese tipo se confundió, yo no sabía que ahora había que ir a la peluqueria con carteras que combinaran con el mobiliario...
En fin, no contento con el dilema del amoblado, "messie le rose", decidió que era hora de hacernos ver lo fundamental de la profesión de la peluquería y la injusticia social que cometían algunos al reirse de ellos o tildarlo de maricones.
Frases del tipo "En Europa esta profesión se estudia nueve años", "Nosotros sabemos más que los doctores, ya que un buen peluquero te puede dar catedra no solo de un producto , sino de dermis, cueros cabelludos y estilos de caras y los cortes más apropiados".
No conforme con todas estas aberraciones, y al ver nuestra cara de risa, decidió que era hora de lanzar la frase que pretendía cambiar nuestra expresión , de risa a impresión...
" Bueno, todo lo que les he contado no es que lo diga yo. Todo esto, está en el libro....."
Así es la cosa. Maté dos pájaros de un tiro: salí con un nuevo corte de pelo y aprendí a valorar la profesión...
Que tiemble Umberto Gianini, que se deprima John Friedda(grandes estilistas)...
¿La razón?, todo está en el libro y al parecer, lo tiene Mister Pink..